La pintura rupestre permanece
igual que el mar
que no cesa.
Rojo es el motivo de intensidad
y no se acaba
y sigue vivo,
están los hombrecillos negros
y las mujercitas bellas
y parece una fiesta sin fin
y cuando alguien la mira
quisiera hacerse de piedra
para estar en el festival de la luz
y permanecer pintado
con los colores de acero
que no se destruyen con agua
o con sol...
Y si se toca la pintura
entonces tiembla el corazón
tiembla de felicidad y de fe
de confianza y de orgullo
de amistad... y ya saciado de alegría
entonces ....sigue temblando
temblando, temblando,
de miedo, de miedo, de miedo,
de extrañar un día que la pintura exista
y que sea solo un cuadro como todos los demás
y que pierda su sentido, y la fuerza , y el motivo
y que el agua se lleve los colores infinitos,
sin dejar rastro de algo, o de alguien
y que el mar ya no sea bravo
y no rompan más las olas
y que solo quede rojo
en la mente del que observa,
el que es parte de todo
y del que todo es parte...
el que lucha por pintarle
a la magia de esas rocas
un poquito más de historia
un poquito más de rojo,
para hacer temblar más tiempo
al que logre contactar
su sensación más profunda con la pintura infinita.
Coi

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